domingo, 10 de abril de 2016

Precisas a Dios

En Sueño Profético vi una nave o salón –pero lujoso–. Había unos cuantos hombres que hablaban no a favor del Maestro. Decía uno que sentado estaba en un buen sillón:

“Ayer estuvo hablando en la sinagoga y… no sé… no sé... Yo no quiero dar mi opinión en contra vuestra, pero su Espíritu se ve que no es del hombre. He mandado por varios sitios distintos que me traigan actuación y hechos concretos de Ése al que llaman Revolucionario, y tanto hechos como actuación, es vergonzoso el intentar corregírselos, ya que su Enseñanza es Amor y Caridad, viviendo el sufrimiento con el que lo sufre, dejando siempre el Yo, y utilizando estas Palabras: “Mi Padre Me ha dicho”, “Mi Padre Me manda”. Éste no puede ser un poseído de Luzbel. El endemoniado no consiente que otro le mande, y dice: “todo es mío”. Él es humilde y no busca el sitio de los gentiles; la gente lo sigue sin que Él se lo imponga; da alimento en Palabras y asegura la Vida Eterna. Si esto no fuera así, contestad, que yo, si razón tenéis, razón os dejo”.

Fue uno a hacerle compañía en la razón, y no estaban los demás de acuerdo.

Desperté, oí:

Todo el que a Dios Padre no amaba, no podía estar conforme con la Enseñanza del Hijo.

Si no creían en la Eternidad, ¿para qué querían la Enseñanza?

Agua sin sed, hambre sin comida.

Ellos querían prescindir de Dios, sin saber que para no entrar en la Gloria, precisas a Dios.

Precisas a Dios, porque te permite un sitio sin Él.

Este Dios Único y Este Único Dios, no pregunta los pecados de aquel que mucho pecó.

Era Dios y a Él veía aquel que a Éste quería.


***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C8