viernes, 8 de abril de 2016

Hay que conserva el espíritu

En Sueño Profético decían:

Hay quien no se cansa trabajando y se agota en el descanso. En el trabajo exige el descanso. En el descanso inventa el cansancio. En la alegría se busca las penas. Y en las penas te nombra alegrías. Este vivir, si lo observas, así vive la mayoría.

Dijo uno:

A mí siempre me gustaba pararme –cuando viví con materia– a enseñarme yo mismo a cómo vivir en la Tierra. Había veces que me venía un pensar bien para cualquiera, para cualquiera que no pensara: “hay que dejar la materia; hay que conserva el espíritu, que después solo se queda, sin ropajes que lo tapen, como tapan la materia”. Todo esto y más pensar era herencia de mi abuela, que yo no la conocí, pero más de medio pueblo siempre me hablaba de ella. Unas pocas lágrimas echó mi madre cuando leía sus leyendas. Eran párrafos seguros de una gran inteligencia. Todo lo que pasaba, decía que era una cuenta que luego, si no salía la suma, no estaba bien hecha, que borraba las cifras y a apuntar en hoja nueva, y que Dios ya se encargara de hacer la suma perfecta. Que ella, lo que no quería era olvidarse de la cuenta, y sí poner números claros dictados por su conciencia. ¡Qué la suma no salía…, o tal vez que no la viera…! Todo era impregnación de espíritu, que ahí vive sabiendo que ahí no queda.

Desperté, oí:

Es una filosofía
con grande mezcla del Cielo.

El empiezo del Mensaje
tienen que pensar leyendo.

¡Qué verdad con más verdad
han dictado Allí en el Cielo!

¡De cuántas miles de formas
te explican para que aprendas
el vivir que tiene el hombre
cuando aún tiene materia!

De esta bola que no para,
de esta ruleta sin rueda,
de esta noria sin descanso,
de estas interminables fechas.

De estos días sin descanso,
por no parar esta rueda
que va llevando los días
a manera del que quiera.  

Aunque haya días tristes,
porque tristes tú los veas,
sigue el camino la noria,
que es la vida sin materia.


***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C4