lunes, 4 de abril de 2016

Dios no dicta reformas

En Sueño Profético decían:

Sólo con pensar el hombre que el Elegido quiere que no pierda la Gloria, debería buscarlo y querer su presencia para aprender lo que a él le enseñan en el Arrobo. Que esto se lo enseñan para que él lo enseñe, para que las Leyes de Dios sean intocables, para que la caridad se practique, para que el pecado se vea como puñal que a Dios persigue queriendo clavarse en Dios, y para que Dios al hombre no lo salve con su Doctrina, que nunca tendrá reforma, dicha por Dios.

Toda la reforma que el hombre ahí dé Aquí llega pecado. Reformar es anular. Que piense el hombre de letras cómo reformar a Dios antes de que Dios acepte al hombre que sus Mandamientos y su Evangelio reforme. Si esto así lo hiciera vería un diluvio en fuego dejando secos los mares.

Dijo uno:

Dios perdona al pecador porque esto es Evangelio. Dios cura al endemoniado porque esto es Evangelio. Pero al Demonio, que Él lo echó a la última profundidad, cómo Dios le va a aceptar que reforme sus Palabras si toda la reforma que Aquí hagan de él viene.

Cómo reformar el Amor al Prójimo, si el Prójimo es Dios. Y cómo reformar estas Palabras que fueron dichas para que el hombre tuviera compañera y no viviera pecado:

 “Dos cuerpos quedarán con mi Palabra como una misma carne. Si mi Palabra no la rompen, con el Mando que doy a la muerte, el hombre jamás podrá separar esta carne”.

Vuelve a unir esta carne el pecado, la desobediencia y la llamada de Luzbel, mando que no está en los Evangelios. Todo lo que es Evangelio tiene sus guardianes que comunican su Palabra para que el que en Él confía la cumpla.

Desperté, oí:
Todo aquél que no quiera morir para Dios que no viva la reforma que el hombre le dé a su Palabra.

Cómo reformar el Bautismo si Dios Hombre hizo que Juan lo bautizara.

Cómo decir que es pecado a lo que Dios dé el nombre de recato.

Todo lo que es Evangelio el que intente reformarlo, puede que no sea malo o que no sea bueno, pero para Dios queda apartado.

Hombres a los que les desespera esa vida de pecado.

Hombres que creen en Dios como hombre fracasado.

Todo lo que escriba el hombre y no se vea como Evangelio no será dicho en la Gloria.

Porque la Gloria es de Dios y Dios no dicta reformas.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII