miércoles, 27 de julio de 2016

Amar todo lo que sea de Dios

En Sueño Profético hablaban de vivir sin amar todo lo que sea de Dios.

Dijo uno:

En amando a Dios, ya todo te sobra.

Otro dijo:

Esto es lo que falta que el hombre aprenda. Hay quien dice: “Yo amo a Dios, y en cumpliendo lo litúrgico, ya voy al Cielo”. Aquí le falta enseñanza, al que así crea esto.

Para amar a Dios,
tienes que empezar primero
demostrando caridad,
que la caridad escondida
no se puede practicar.
La caridad se demuestra,
hay veces, que al ver andar.

Mis padres a mí me enseñaron
que tuviera caridad al andar
hasta por el sembrado.

Mi padre, cuando iba al campo,
buscaba poner los pies
donde no hiciera daño,
y si pasaba por un venero
y veía a niños jugando,
echando piedras,
y a veces los padres mirando,
él no formaba pelea,
pero quedaba parado
y decía tales palabras,
que obedecían a su paro.

¡No ensuciéis el agua,
que a Dios podéis enfadarlo!
Puede que venga un sediento
buscando este venero
porque Dios lo haya mandado.
Porque todo lo que hagáis,
si no es bueno,
pensad en alguno
que puede ser perjudicado.
Y si lo que hacéis es bien,
haciéndolo, ya os está Dios premiando.

Más de una vez paró a algún hombre
por su gesto de desmayo,
por los andares sin fuerza
o por sus sucios ropajes,
o por que fuera un vicioso,
ya por todos despreciado.

Un día, dice mi padre, que se encontró a un hombre llorando sentado en una gradilla, y que por su olor y sus trazas, se veía el haber estado bien embriagado, pero ya había pasado el delirio, y quedó como guiñapo. Empezó contándole que lo habían echado del trabajo, que antes lo habían echado su mujer y sus hijos de su casa, que a Dios le pedía la muerte, y que muerte no llegaba. Estas palabras que Aquí digo, las dijo él en todo el pueblo cuando ya hacía vida buena.

   –No hablemos de lo de atrás; dejemos el ayer para que Dios lo juzgue; ¿quieres ser ya hombre nuevo? ¿quieres trabajo, y ropa cambiada por la que tienes? Pero tienes que ofrecer a Dios lo que ya no tienes. Tienes que empezar diciendo: “Señor, que yo soy otro hombre”, y darle gracias a Dios, porque siendo aquel hombre, me has mandado a mi camino uno que venga en tu Nombre. Que si yo te voy a dar por tu bien estas razones, es para que tu familia a Dios llame, y Dios perdone.

Desperté, oí:

Este hombre ama a Dios
en todo lo que Dios ama.

Este hombre está pendiente
del pan que Dios bendice,
que si lo pisas,
no ves creciendo las ramas.

Enseña a que respeten
el venero donde Dios manda
a los sedientos que beban,
y luego que den las gracias.     

Porque no hay gracias más fuerte,
que cuando la sed la aplacas.

Pero aún es mejor
cuando hace la enseñanza
de quitar al bebedor
de que vida mala haga.

Pero para colocarlo
tenía que llamar a Dios,
que ayudara a reformarlo.

Él le compraba la ropa,
y a su casa lo llevaba
a la hora de comer.

Pero tenía confianza
en que Dios siempre le pusiera:
“Yo ya no hago lo de aquél”.

Pedía con grandes fuerzas
que su familia y él
hicieran ya vida nueva.

Esta Caridad es Dios,
se vea al que se vea.

Porque caridad sin Dios,
es cojo con dos muletas.


***

Libro 6 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo I - C4