jueves, 21 de julio de 2016

El Poder de Dios en el Elegido

En Sueño Profético decían:

Cada día se ve el Poder de Dios en el Elegido: en las alegrías y en los sufrimientos que da la Tierra.

El Poder de Dios no le falta al que en su pensar siempre tenga a Dios. Que este pensar no puede estar oculto porque en las palabras ven, todos los que siguen al Elegido, el Nombre de Dios en acción y en palabras y, también, enseñando a no ofender a Dios pregonando pecado con el cuerpo porque los tiempos han cambiado.

El que cree en Dios y Lo ama tiene la fuerza para ir pregonando lo que Dios dice en su Gloria, que sus Palabras en Libros se están publicando. Que Esto no es nuevo, que son los Mandamientos que Dios dejó en la Tierra cuando vivió de Hombre para enseñar al hombre con el Mando de Dios.

Ten siempre en tu pensar que el Poder de Dios siempre lo tendrás, aunque al cuerpo le lleguen momentos de sufrir en silencio, que Dios los quita con alegrías.

Desperté, oí:

Ya se habla de la Obra tan grande que hace este Elegido.

Dios les da poder a todos los que están aquí unidos para que agranden este Mando de Dios.

Los que están aquí unidos son elegidos de Dios, que su poder lo van repartiendo y van agrandando este escándalo.

Esto tiene que cogerlo el que cree que Dios está hablando y mandando. Y ya, éste seguirá las palabras del Elegido.

Pon sin temor la Visión de la carne que Dios te unió.

Estaba en su despacho tan normal como cuando copiaba los Mensajes. Y con alegría y Poder de Dios me cogió las manos y a Dios nombró con estas palabras:

     - Los espíritus de Dios están en mí diciendo estas palabras: Ya no te faltará su Poder para escribir los Mensajes. Yo digo éstas, que son las mismas que las que están en los Dictados: Ana cuídate, cuídate, que tu cuerpo le hace falta a tu espíritu.

No escribas más y di con palabras el pensar que Dios te da.

El pensar es que voy a tener alegrías con los que están a este Servicio publicando las cintas de los Mensajes y los Libros.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII