jueves, 28 de julio de 2016

La duda en contra del sí

En Sueño Profético hablaban de la duda. Decían:

La duda está en contra del “sí”.

Si tienes duda, el “sí…” te sale largo.

Cuando tienes seguridad sale el “sí” de adentro, y rápida es la palabra.

Dijo uno:

La duda tiene que emplearse cuando tú no puedas palpar, cuando no veas Sol y quieran que digas que los rayos te queman.

Dios siempre que habló, nunca dejó duda; y si el hombre la puso, la puso y luego quiso convertir su duda en un “no”.

Dios siempre hará lo que el hombre no puede hacer.

En la vida de Dios Hombre, la duda quitó a muchos de que conocieran a Dios con Materia. La duda quitó a éstos, porque a Dios no amaban.

Si tienes grande Amor, no pones duda, amas y este Amor te hace ver la Verdad.

¡Yo amé tanto a Jesús, antes de que los pastores a Belén fueran! Y un día cuando a la faena iba, me crucé con unos cuantos, que éstos iban con panderos, y cantando unos cantos que en ellos veías el Cielo, el Cielo que envolvía a ellos.

Yo allí no puse duda y corrí a preguntar:

   –¿Vais en busca de ese Niño que nos tienen anunciado?

Contestaron sin soltar los panderos ni las flautas:

   –Sí, allí vamos a postrarnos a sus Pies. Pues teníamos tantas ganas de poderlo conocer, que si no nos ve postrados y ofreciéndonos a su vez, ¿cómo decir yo: ¡Dios mío!, Te quisiera conocer?

No terminaron las palabras y a ellos me emparejé:

   –Puedo seguir con vosotros, para llegar donde Él. Porque yo no pongo duda en lo que cierto ya es.

   –Si tú duda no la pones, siete vamos en vez de seis.

Desperté, oí:

Yo no ponía la duda
de que no fuera verdad,
ya que este Dios venía
a Salvar la Humanidad.

No venía a pedirte,
no venía a que le dieras,
no venía a obligarte
que su Reino lo quisieras.

Pues si estudias esto nada más,
entonces lo verás de verdad,
de verdad y sin que la duda
pueda su parte tomar.

Yo la duda la dejé,
y a ellos me emparejé.
A ellos me emparejé,
porque la deuda dejé,
de tanto como lo ame.

Pues llegué a ver a Él,
al que estaba en un Portal,
que más parecía un retablo,
que un sitio para nacer.

¡Este Dios, Grande en Amor,
que Él mismo se hizo Hombre!

Se hizo Hombre y Él sabía
que el hombre lo mataría.

Si amas, no tienes duda.
Si dudas, bien poco amas,
porque la duda no deja
que tu Amor sea sin falta.

Únete a los Pastores,
y ya tu duda se acaba.


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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C5