lunes, 11 de julio de 2016

Yo no Me voy de entre vosotros

En Sueño Profético decían:

Habla el hombre de la Existencia de Dios y se tira horas hablando. Pero que no diga nadie: “A mí Dios me habla. Aquí lo demuestro, porque me manda escribir lo que en espíritu ha pasado cuando lo separa del cuerpo”.

Todo lo que ve y oye el espíritu solo, lo manda dictar para que sea Enseñanza para el hombre.

No acudir aquí es hablar de Dios sin creer en Él.

Dijo uno:

Era para que la calle del Elegido para enseñar, estuviera siempre taponada de gente (¡no la calle, la ciudad!), para saber de Dios Vivo.

¿Qué sentido le da el hombre a las Palabras que Dios dijo cuando cumplió su tiempo y se fue al Padre dejando estas Palabras en la Tierra?:

Yo no Me voy de entre vosotros”.

“Donde dos hablen de Mí, Yo allí estaré”.

“Y vendrá mi Espíritu a vivir entre el hombre tantas veces como mi Padre necesite Vivienda”.

“Que esto es oír sus Palabras, que salen del hombre, ya dichas por Dios Hijo o por Dios Padre. Que todo es un mismo Dios”.

“Cuando digan “Dios me ha dicho”, el que ame mi Reino sabrá sin son del hombre o mías. Al ser mías, verán al rudo, con Sabiduría, poner silencio al culto que desmentirlas quisiera
”.

Desperté, oí:

Siendo las mismas Palabras
que Dios dijo cuando vivió de Hombre,
hoy las cambia
dando más fuerza al Mensaje. 
 
No hay nada que se contradiga
para que el hombre lo tenga
como defensa para desmentirlas.

¿Qué entiende el hombre
por estas Palabras:
Vendrá mi Espíritu”?

Al venir su Espíritu,
viene sin Cuerpo.

Y si no habla en otro cuerpo,
no hay Enseñanza.

Hay Dios presente,
en todos los momentos,
en Espíritu.

Que este “presente”
es la Vida de la vida.

La Vida del Sol, el agua,
el aire y la tierra.

Pero esto no es imagen
de su Presencia.

Esto es Poder Único,
que crea, y destruye
con agua o fuego.

O Mando que da a la Tierra
para que entierre edificios.
Esto es temblor de Tierra.

¡Qué falta hace que el hombre
lea y piense estos Mensajes
y se cambie de postura,
por si pudiera salvarse!


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C3