miércoles, 8 de febrero de 2012

No pidas la curación si antes no das Amor


En Sueño Profético yo decía:

“Señor, que no sea yo la que voy a los sitios; que no hable yo ni las respuestas sean mías. Mi alegría sería que siempre te vieran a Ti”.

Dijo uno:

El que a Dios ama, nunca ve al Comunicante, ve a Dios, porque la fuerza de sus palabras hace que sientan al que las comunicó. Todos los que Dios habló en ellos fueron conocidos por la Paz que transmitieron. El espíritu del mal, muchas veces, hace de frontera para que la Comunicación no llegue a sitio de divulgación. El primer síntoma que nota el que se acerca al que tiene contacto Aquí, es Paz. Este Instrumento de Dios es reclamado por tantos como lo oyeron, sembrando un sí y un no hasta triunfar el sí. La persona que es Aquí traída es para transmitir esta Gloria y dar claridad al espíritu, quitando atribulaciones que atormentan al bien.

Dijo Juan de Dios:

Yo, cuando iba a los sitios
que antes me habían "llamao",
me quitaba mi amargura
al dejarlos "consolaos".
Y había sitios que no llevaba
porque estaban "acomodaos".

Les decía unas palabras
de sentir a Dios a mi "lao",
y seguro que Dios era,
porque yo no había "hablao",
cuando antes de que hablara,
decían: ¡Ya estoy "curao"!

Me entraba como un rubor,
como estar "avergonzao"
de que pensaran de mí,
que en mí no hubiera "pasao"
aquello que yo sin culpa,
Él me había "manejao".

Esto lo cundió la gente,
y siempre estaba "ocupao"
para llevarle alimento
o para estar a su "lao"
con palabras de consuelo.

Había veces que la noche me llegaba,
y yo aprisa la faena no acababa.

Muchos me decían: “Juan,
¿has visto en el hospital
cómo se les ven las caras
cuando saben que tú vas?
¡A mí me hacen preguntas
que yo no sé contestar!

Desperté, oí:

Todos los que a Juan oyeron,
hoy fijo están en el Cielo.

Si era enfermo que sanó,
hablaba siempre de Dios.

Si el enfermo no sanaba,
a Juan siempre reclamaba.

Si era enfermo y sin salario,
Juan siempre llevaba algo.

Algo, y no sólo a él,
Juan llevaba a sus hijos
y a su mujer.

Él decía:
“Dándole al enfermo Amor,
comida y buenas palabras,
mi oración fijo que alcanza”.

No pidas la curación
si antes no das Amor.

JUAN DE DIOS


***

Libro 7 - Invesigaciones a la Verdad - Tomo I - Pag. 261-262-263