miércoles, 1 de febrero de 2012

No es sólo Amor a Dios el amarlo

En Sueño Profético decían:

“No es sólo Amor a Dios el amarlo”.

Dijo uno:

Estando un día quedándonos con las Palabras que el Maestro nos estaba dando, llegaron unos y le preguntaron al Maestro:

–Maestro, ¿podemos nosotros llevarnos Enseñanza como se la llevan éstos? –y señaló a los Discípulos.

Anduvo el Maestro unos pasos a la vez que decía:

–“Yo doy mis Palabras no sólo para uno. Tú, si te las llevas, tiene que ser para que más Me conozcan. Primero las practicas con Amor, y luego, sean enseñadas con este mismo Amor. No es sólo Amor a Dios –que es el que te está hablando– el amarlo. Es más Amor a mi Padre el enseñar a que muchos amen. No cumplir estas Palabras, no sirve este Amor que muchos creen que Me tienen”.

Quedaron estos hombres de piedra, cuando oyeron lo que ellos hacían: amarlo, pero indiferentes al que no Lo amaba. Esto no era Amor a Dios queriendo servir a Dios, ni cundir a Dios de Carne, era un amor que iría perdiendo grados, un amor que la falta de Amor lo ahogaría.

Desperté, oí:

Éstos que a Dios buscaron,
amaban con un amor
que irían perdiendo.

Encerraban las Palabras,
como bóveda en el Cielo.

Pero con la diferencia,
que la Bóveda es su Reino.

Y la bóveda de ellos
eran palabras y entierro.

Era guardar las Palabras
por no disgustar a Dios.

Esta era la enseñanza
del que no aceptaba a Dios.

Cuando oyeron al Maestro,
tristes miraron los dos.

La razón tenía el Maestro,
fue lo que ellos pensaron.

Luego pidieron perdón,
por razón haber pensado.

Le dijeron al Maestro:
¿Quedaremos perdonados?

Te hemos dado razón,
y en la razón hay pecado.

Esa palabra es del hombre,
y nosotros hemos pecado.

Mil veces decían a dúo:
¡Es palabra de pecado!

Siempre que digas “razón”,
no la des a Dios hablando.

Estos hombres ya vivían
con el Amor practicado.


***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 30-31-32