lunes, 1 de julio de 2013

Amando mucho a Dios

En Sueño Profético decían:

Amando mucho a Dios, desconoces la envidia, la ira, la soberbia, la avaricia, la impaciencia, el rencor y la pereza.

Amando mucho a Dios, no practicas esto ya dicho, porque no sabes ejercerlo, ni intentas aprenderlo.

Amando mucho a Dios, cambias la envidia por quedarte contento con lo que no tienes que aquél lo tiene.

La ira la cambias por un estado de Paz que asombra al que esto presencia.

La soberbia te hace que te compadezcas de este lugar visitado en este momento por un espíritu diabólico.

La avaricia, tú miras eso, como persona que tuvieras la vida ahí garantizada por materia eterna, sin pensar amontonar para otro, siendo muchas veces para acompañar al pecado y extender este enemigo de Dios.

La impaciencia, tú pronto la desechas y casi siempre es cambiada por la paciencia.

El rencor, sería un trabajo el llevar estas cuentas para el que ama a Dios.

La pereza, no llega a esta persona, porque teme que sea cambiada por doble trabajo.

Desperté, oí:

Esta Enseñanza es para no practicar lo que manda Luzbel.

Esta Enseñanza es para Amar mucho y aprender a no hacer pecados.

El que mucho Ama, no tiene sitio para que se entre el pecado.

El pecado entra cuando tú le abres las puertas.

Con todo esto practicado, tiene Luzbel vivienda, y ya con el desnudismo es anclado en esta vivienda.

El hombre sufre los tormentos de estos espíritus, que quieren ponerle el bien donde es mal para Dios.

Dios deja Libertad para que tú elijas.

Y Luzbel te obliga a que cojas y sigas el camino de la condenación.

Dios es Dueño de espíritus y Gloria.

Dios es dueño de carne y mundo material.

Y por ser Dueño de todo, te deja la Libertad.

Piensa tan sólo un segundo,
y a Dios siempre amarás,
amarás porque Lo ves
cuando te da Libertad.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pág. 137-138-139