martes, 17 de diciembre de 2013

A más ver y menos reconocer, más se condenan

En Sueño Profético decían:

A más ver y menos reconocer, más se condenan.

Antes del Nacimiento de Dios sabían que había Dios por los Profetas que Dios Padre hablaba en ellos. El que esto no aceptaba, se condenaba.

Pero luego nace Dios y se condenan más, por verlo y no querer que sea Dios. Lo intentan matar de Niño, que el mirarlo te daba Paz y Amor. Crece, y más en Sabiduría, que a los sabios de la Tierra confundió. Pero ellos siguen negando que es Dios, y aumenta el número de condenados. Va predicando su Doctrina para que los hombres vivan siempre sus Palabras, que son de Vida Eterna. Va dejando prodigios y prefiere al humilde para premiarlo, cuando éste diga: “El Maestro en mi casa ha estado sentado”.

Si estos que estaban cerca no Lo creían, Él no les mandaba, y también se condenaban, que era no vivir luego en su Gloria.

Dios se hace Hombre para confirmar lo que el Padre dice en los Profetas, para hablar de su Reino y ofrecérselo para el que lo quiera.

Después de esta Vida que Dios hace entre el hombre, más se condenan, porque es decir no al sí que estás viendo.

Desperté, oí:

Que vaya pensando el que tenga
esta Enseñanza cerca,
que puede condenarse más
que el que lejos la tenga.

El que lleva estas Palabras
tiene un sufrimiento grande
de ver la falta de obediencia
que le tienen a estos Mensajes.

Perdónalos,
que no saben lo que hacen”,
no se le puede decir
al que medita y desprecia.

¡Hombres con cuerpo de hombres
y sentimiento de fiera!

¡Hombres que oyen el Mensaje
y nada de Dios les llega!

Este sufrimiento grande
tendrá un día su fecha.

Y le será prohibido el leerlo
al que no tenga obediencia.

Porque oír y no obedecer
tiene doble condena.

Dios perdona y aparta.

Al que perdona, no apartó.

Pero al que apartó, no perdona.

¡Que estas últimas frases sirvan
para no perder la Gloria!


***


Libro 19 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo III - Pag. 9-10-11