miércoles, 4 de diciembre de 2013

La Sabiduría de Dios se nota en la Humildad

En Sueño Profético decían:

El que Aquí viene, lo dice su forma de comportarse, su forma de actuar y la firmeza que sus palabras tienen. No le cambia sus palabras, ni la gran intelectualidad, ni persona que a éste quiera y su consejo cree le sirve de algo. La persona que Aquí recibe las Palabras y la explicación, no admite que el hombre le reforme. Éste está tan seguro de que un solo Dios hay, que el consejo del hombre en él resbala, sin él poder contener. Éste admite consejo si hubiera otro Dios, y con todo lo pensaría. Cuando Dios habita en un Lugar, sobra profesor y consejo. Esto es lo peor que el hombre acepta.

Vanidad: apellido muy corriente en el hombre. Vanidad: oscuridad que a los sentidos pone para separar al hombre de Dios. Resumen de esta vanidad y oscuridad: falta de Amor a Dios, falta de interés en aprender cuando Dios habla, falta de no querer conocer el Lenguaje que Dios da a la Comunicación del espíritu. La persona que Dios le habla para enseñar, ésta no aprende una sola rama. Ésta, Dios cuando actúa, ya sobra decir es ella; y cuando actúa en su vida normal, no le falta el asesor del mismo Dios, cuando de este Lugar vaya a ser sus palabras para confusión del oyente. Estos Mensajes son infalibles. Dios es Dios por todos los siglos, y sus Palabras y Comparaciones son infinitas.

Desperté, oí:

Oye al que Aquí lo traen,
sabiendo te habla Dios.

Pues éste siempre te dice
lo que Aquí ya Dios le habló.

Si ante el hombre se presenta
humilde, sabiéndo “to”,
verás es la misma forma
que a Dios Vivo vieron “tos”.

La Sabiduría de Dios
se nota en la Humildad.

El hombre, cuando estudia
y saben es culto,
ya le hacen la reverencia,
que así la tiene Él “mandá”.

El que dice “Dios me ha dicho”,
no lo examines más,
que verás le habla Dios
en la forma de actuar.

No hay quien tenga este Saber,
y derroche la Humildad.

Obedece cuando diga:
“Así tienes que actuar”.

Que son Palabras de Aquí,
que Dios le deja llevar.


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Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 88-89-90