sábado, 21 de diciembre de 2013

Amor con dolor

En Sueño Profético yo decía:

“Señor, que yo nunca me enfade, pero mándame quien tus Palabras publique. Yo sé, que al publicar lo que Tú me dices, el que lea este Publicar, su pecado apartará, y hará –besando este Libro– que muchos no conozcan el pecado. Si yo pudiera hacer algo, oblígame a que lo haga, porque yo sola no sé el camino”.

Salió hablando Agustín de Mónica y Teresa de Ávila.

Decía Agustín:

Si su filosofía dijeran que era del hombre, el hombre a ella buscaría, pero al decir que es de la Gloria de Dios, el hombre se retira.

El hombre ama a Dios sin comunicación de Dios y sin querer hablar de la Gloria de Dios.

Desperté, oí:

Cuando se ama mucho a Dios,
no es enfado, es Amor con dolor.

Dolor que nadie sabría,
si a este Dios nadie quisiera.

Este Amor es espinoso,
espinas que dan fragancia,
que al apretar las espinas,
de pétalos te emborrachas.

Y estos pétalos te sirven
para perfumar tu alma.

Perfume que vas dejando
por donde tus pasos pasan,
pasos que el hombre no ve,
porque a este Dios no ama.

Teresa y Agustín de Mónica.

(Se me olvidó poner los nombres y me lo recordó Tomás de Aquino)


***


Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I