sábado, 28 de diciembre de 2013

La Venida fue lo más grandioso

En Sueño Profético hablaban de la Venida de Dios, de su Predicación, de su Muerte y de su Resurrección. Decían:

“La Venida fue lo más grandioso. Aquel Nacimiento lo sentías tú vibrar en tu cuerpo, esto si a Dios Lo amabas y Lo esperabas. Cuando delante de Él te ponías, tu cuerpo te decía: ¡Es Dios!, y tenías que inclinar las rodillas”.

Salió otro hablando y dijo:

   –Yo Lo seguía en su Predicación. Era ponerse a hablar, y transformaba los rostros. El que Lo amaba, siempre corto su predicar se le hacía. El que había pecado, ya al Verlo, seguir pecando no podía. Recordabas las Palabras y del pecado te ibas. ¡Es que decía unas Palabras que a nadie se las oías! Pues ahora diré yo el momento tan amargo, cuando oí a voces: ¡Crucifícalo!, delante de aquel gentío, con aquella humillación. Yo no podía Mirarlo y del gentío me salí. Me fui donde ya no oía, y entonces fue más sufrir. Aquello no encuentro palabras para poderos decir, la injusticia que pedían.

Dijo otro:

   –Yo sólo puedo contar cuando estábamos unos cuantos reunidos, pero muy apenados, y vimos pasar unas mujeres con caras de dolor, alegría y gozo, que a su vez con palabras iban diciendo: ¡La Fosa está vacía! ¡Ya está en su Reino el Maestro! ¡Ya verán que era Dios, ahora que no pueden estar Viéndolo!

Desperté, oí:

Estos espíritus que están en la Gloria, presenciaron estos cuatro momentos: Nacimiento, Gloria, Muerte de su Carne y Resurrección de esta misma Carne.

Pensar el hombre en esto, debía de quitarle el pecar.

Si pecas sigues de compañero con el que dijo: “¡Crucifícalo!”.


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Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pág. 105-106