lunes, 23 de diciembre de 2013

Dios deja la Libertad, pero si amas, no la coges

En Sueño Profético decían:

Si la Libertad te busca, desprecia la Libertad.

Si la Libertad te ofrece, es para que llegues a un final donde el nombre de Dios sobra, porque Dios y Libertad no pueden vivir en el hombre.

Dios deja la Libertad, pero si amas, no la coges. Al revés, que huyes de ella. Ésta siempre ofrecerá lo que en la Gloria no entra. Ya hará ella que lo veas todo de distinto color, que es el engaño que presenta.

La Libertad es peligro para que la viva el hombre.

Dijo uno:

Dios, cuando vivió de Hombre, nos daba Libertad. Pero nos decía el daño que la Libertad podía hacernos; que Él la daba y la quitaba; que al que no la usaba, más le mandaba. Al que la usaba le mandaba, y le retiraba la Libertad mientras cumplía el Mando. Una vez cumplido el Mando, le dejaba Libertad. Éstos no eran de su confianza, aunque decían: “El Maestro me ha mandado”. Hacían servicio al Mando por la fuerza que llevaba el Mando, pero no por amarlo.

Desperté, oí:

Dios quería y quiere
que Lo sigan por Amor,
y ya el Amor desprecia la Libertad.

La Libertad, decía,
que era rebaño sin pastor
y huracán en la montaña.

Que la Libertad era
enemiga de sus Palabras.

Que el que dijera:
“Maestro, te entrego la Libertad”,
más creería en su Reino.

Más sabes que no es ladrón,
el que fue ladrón
y está manejando dinero,
que el que no robó
porque amarrado lo tuvieron.

El que Le decía:
“Maestro, hice tu Mando
y la Libertad Te entrego”.

No podías poner duda
de que el Amor iba lo primero.


***


Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III