martes, 28 de enero de 2014

El hombre de gran saber

En Sueño Profético decían:

Hoy dictan y hablan espíritus que cuando vivieron con materia fueron grandes talentos dotados por Dios, sin ser Elegidos como el que hoy comunica el Mensaje.

Dijo uno:

El saber que quiere tener el hombre, le anula el saber, el saber que pudiera tener.

El saber que se quiere poner el hombre, Aquí queda anulado por Dios.

El saber saber, no persigue a Dios para destronarlo.

El hombre de gran saber es el que queda parado cuando le hablan de Dios, de algo que está pasando. Éste es el hombre de talento, el que reconoce qué sabe él, comparando su saber con los que Dios coge para que hablen del vivir de su Gloria, para que cuenten vivir sin materia.

¡Esto está repetido tantas veces...! Y el hombre siempre a los que Dios elige les ha de formar protesta.

¡Hombres sujetos al suelo
con la atracción de la Tierra,
que llevan “anclao” su pecado
con tanto saber de ciencia!

¡Siempre persiguiendo a Dios,
de antes que Dios naciera!

Son peores los cultos,
que los que labran la tierra
y a veces miran al Cielo
cuando han dicho la blasfemia,
que antes de cerrar la boca,
el perdón al Cielo llega,
y las lágrimas se secan
entre el surco de la tierra.

Pues aún mucho peor
son los cultos que persiguen
y sus palabras son buenas.

Puede, si el culto supiera,
que buscara al labrador,
y no diría la blasfemia
cuando el culto asegurara:
“Dios existe y sufre
con tu palabra blasfema,
y puede que esté a tu lado
si haces las obras buenas”.

Y ¿por qué no ha de elegir
el sitio aquél que Él quiera,
sin preocuparle cultura,
esa cultura de Tierra,
que si no aman a Dios,
es cultura con fronteras?

La Cultura que es de Dios,
es de espíritu a materia,
y risa le da al saber,
a ese saber de Tierra.

Desperté, oí:

Más sufre Dios con los cultos,
que con los hombres del campo
que a Dios Le dicen insulto
y luego acaban llorando.

La boca dice el insulto,
porque el culto no ha enseñado
a que Dios no está en el Cielo,
que también está a su lado.

Un culto amando a Dios
puede hacer un gran trabajo.

Pero tiene que olvidar,
dejando cultura a un lado.

Porque el Amor no te exige
que seas universitario.

Si amas y luego tienes
ahí estudios sobrados,
entonces puedes decir:
“me creo que yo sé algo”.

Ya puedes vivir tranquilo,
que Dios te nombra por sabio.

Dios no desprecia cultura,
cuando el culto busca amando.


***


Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pág. 54-55-56