martes, 19 de agosto de 2014

Con traje de un gran guerrero

En Sueño Profético decían:

Es alegría pensar: “Sabiendo lo que es pecado, yo no peco”. Es alegría en la Tierra y buena hucha en el Cielo.

Dijo Agustín:

Los pecados se revisten a veces con traje de un gran guerrero, te amenazan y te tratan de cobarde.

Yo traté a pecadores que no dejaban de pecar porque decían que se encontraban más fuertes haciendo el pecado, y más contentos. Que estaban tristes, y cuando estaban en todo el fango metidos, ya vivían sin pensar en la realidad de la vida, que era morirse, enterrarlos, y ya todo terminó. Que así vivían y se sentían fuertes, contentos y poderosos.

Un día, cuando éstos terminaron este relato, después de que los escuché como a otros que también hicieron pecados, les dije: “Ya que yo he oído vuestras palabras, quiero que un momento quedéis atentos a lo que os voy a pedir, y es, que cuando notéis la cobardía de querer pecar, miréis al Cielo y, sin voz, decid: “Dios mío, quítame este pensar y acción de pecado; que yo no ayude a ponerte a Ti Calvario”. Esto les hizo frenarlos, y ya empecé a contar algo de mi vida pasada. Terminé pronto de ésta, y empecé contando la que vivía cuando dejé de pecar, cuando le quite el Calvario al que yo nada Le daba ni para nada me quería. Tan sólo al decir mi nombre, la Gloria la ensuciaría. Les conté un arrobo de un día que yo me creía que me había quedado muerto porque a mi cuerpo lo veía rígido y sin movimiento; quería pedir Perdón por lo malo que había hecho, y no podía decir las palabras en este Cielo; tan sólo me veía Allí, sin llanto y contento de ver a la Gloria esperar al hombre sin merecerlo.

Desperté, oí:

No volvieron a pecar los hombres
que en el pecado vivían.

Cuando oyeron a Agustín
hablarles de sus dos vidas.

Una, cuando hacía pecados
como ellos los hacían.

Y la que estaba viviendo,
creyendo no merecía.

Es el hombre el que pone
a Dios sufrir noche y día.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Capitulo 1