viernes, 1 de agosto de 2014

Hombres con ojos vendados

En Sueño Profético decían:

Que vaya cambiando los números el que tenga la cuenta hecha de que Dios deje esta Grandeza en silencio por cansancio, por pereza o por no creer el hombre. El que quiere y no puede, en este Arrobo no entra.

Apareció una valla en el campo, y un niño quería saltarla, y era imposible por no llegar su cabeza a la mitad de la valla. Un hombre llegó detrás y saltó la valla sin esfuerzos que le vieras. Éste fue un comparar del Mando de Dios, que con facilidad al sitio llega. Ya pueden darse la mano, el no querer, la pereza y la desconfianza, que Esto a su punto llega; que saltará por los “noes” como el que saltó la valla.

Por eso aquí repito que la cuenta la repasen, y que le cambien los números, que muchos han de llorar cuando vean que la suma la tenían hecha mal.

Dijo uno:

¿Tiene justificante
para presentarlo a Dios,
el que pudo dar la ayuda
y la ayuda la negó,
arrastrando sufrimientos,
llegando el sufrir a Dios?

¡Hombres con ojos vendados,
aunque venda no les veas,
que deberían pedir
a gritos una ceguera,
de ojos y no de espíritu!

Todo lo que sea para Dios,
el hombre siempre lo niega,
y su disculpa le pone,
queriendo él quedar bien
a la vista de los hombres.

Desperté, oí:

Ni es castigo ni amenaza,
pero repasa tu cuenta,
y no te dará ganancia.

Cuando negaste a Dios
el capital que rentaba
con la ayuda que Él te dio,
ya te vendrá a la memoria:

“Yo no Te ayudé, Señor,
porque no creía en tu Gloria,
aunque nombraba tu Nombre
y mis manos las cruzaba.
Pero Te negué mi ayuda,
y mi cuenta, falsa estaba”.

Ten siempre en la memoria esta frase,
y de guía te servirá:

“Dios da el ciento por uno
cuando sabe que,
uno tienes, uno das”.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Cap. 3