sábado, 16 de agosto de 2014

Muerte y Caridad

En Sueño Profético hablaban de la muerte y de la Caridad. Decían:

Habla el hombre de la muerte como un chiste de la Tierra, y no sabe que es un Mando que sale de Vida Eterna. Si la muerte no llegara, el hombre le superaba a las fieras. Porque sabiendo que muere sin tener quien le defienda la vida, de la Caridad se aleja. Se aleja a tal extremo, que sus palabras condenan aquello que está bien hecho; aquello que si en la mano lo pones y lees los Mandamientos, por fuerza te hace pensar: “yo no lo estoy cumpliendo, y ya peco al no adorar al que cumpla el Evangelio”.

Dijo uno:

Es un deber de cristiano, copiar siempre de lo bien hecho. Ya lo dijo, y quedó escrito, Dios Hombre. Lo dijo y lo está diciendo, como ahora lo repiten, aquí en su Gloria, los espíritus sin cuerpo:

“Amaos como Yo os he amado y sigo amando en mi Reino. Cuando vayáis al Padre, Allí Me veréis con Cuerpo, porque Yo, por Mando de mi Padre en Mí, Me llevo el Cuerpo. Usad Caridad para que Caridad recibáis cuando os llegue el Juicio final. Sin Caridad no entenderéis mis Palabras, y al no entenderlas, faltáis al Prójimo, que mi Padre allí Me manda”.

Desperté, oí:

Por falta de Caridad
se agranda el mal
y el sufrimiento.

La Caridad la practicas pensando:
“aquello, a mí, hoy
me está ocurriendo.
Y a mí actuar,
a mi me están haciendo”.

Eran las primeras letras
que nos enseñaba el Maestro:

“Con Caridad levantas al caído.
Sin Caridad lo dejas en el suelo”.

“Si alguno de vosotros
no necesita Caridad,
pensad que Yo,
Caridad ya os tengo
por ese pensar”.

“La Caridad son las notas
para el Cielo ganar”.

“Con Caridad,
vas cortando”.

“Sin Caridad,
agrandas más”.


Éstas son las Enseñanzas
que nunca se cambiarán.


Un Discípulo del Maestro


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pag. 117-118-119