miércoles, 20 de agosto de 2014

Lo invisible

En Sueño Profético hablaban de lo Divino, de lo Sobrenatural, de lo Invisible, que todo es Espíritu.

Dijo uno:

Las cosas del espíritu, si amas a Dios, las ves y las comprendes sin verlas y sin oírlas; el Amor se encarga de transmitirlas a tu espíritu.

Si falta Amor, la falta de Amor hará en tu espíritu un mundo de contradicciones en contra de Dios.

Las cosas del espíritu son invisibles por estar después de la Libertad que Dios deja.

Visión es haber despreciado la Libertad. Visión es espíritu sin materia actuando, aunque esté presente la materia.

El arrobo es sin materia. Arrobo es dejar a la materia en desprecio hasta la llegada del espíritu. Arrobo es la máxima Enseñanza de este Mundo espiritual.

Espíritu y materia no pueden transmitir como espíritu sólo. Ya terminado el arrobo, el espíritu ordena a la materia que cumpla el Mando de Dios. La Divinidad de Dios no puede ser dada quitando la Libertad que Dios es lo primero que le da al hombre. Libertad vivida: separación de Dios.

El espíritu es el que tiene viva a la carne. El espíritu es una Palabra de Dios, un “Sí” de Dios.

La muerte de la carne es una Llamada de Dios al espíritu. Unas veces es una Llamada rápida; otras, con tiempo a despido; otras, Dios ordena que se cumpla lo que tú has querido.

¡Es tan grande este Señor, que no se sabe principio y nunca tendrá final!

Desperté, oí:

¡Qué lástima que se crea el hombre
que él ya todo lo sabe!

¡Qué lástima que el vivir
no viviera con desprecio
a lo que va en contra de Aquí!

¡Que lástima no pensar:
si un día me llama
el que me deja vivir
y me manda al camino
que yo he querido elegir…!

Las cosas de Aquí del Cielo,
son para aquel que las busca
apartando impedimentos.

Entonces, Dios que es Amor,
su Perdón ya viene luego.

Y te da su Intimidad,
Enseñanza de este Cielo.

Este Mundo sin pecado,
Libertad te da primero.

Luego, cuando Él te llama,
Libertad queda en el suelo.

Desmiente más el arrobo
el que vive Libertad,
porque Amor no tiene al Cielo.


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Capítulo 2