jueves, 28 de agosto de 2014

Premios Celestiales

En Sueño Profético decían:

La orientación del que Dios como Portavoz utiliza, nunca puede ser de fracaso. Aunque el hombre no viera la realidad a su favor y creyera que era en su contra, el que Dios le da su Palabra, siempre estará en lo cierto. Esto no es persona premiada por Dios, esto es espíritu que Dios coge para su servicio.

Dijo uno:

Dios ha dado, da y dará Premios constantes con Visiones y con Apariciones. Éstos son Premios Celestiales que Dios da al que quiere, pero esta persona no puede salirse de lo que ha visto o ha oído, sin ser capaz de presentar una Enseñanza como el que Dios elige para enseñar con materia, pues en espíritu sólo, no comprendería la materia, y tratarían de anormal al que quisiera enseñar de sus Visiones; las dice, pero siempre son las mismas palabras.

Esto es Enseñanza para centros oficiales, Enseñanza con justificantes de esta Gloria, Escritos y temas para que el grande hombre en literatura de esa Tierra confirme que es Dios el Compositor y el que manda a esa materia que obedezca en lanzar la Sabiduría Divina, aceptando el hombre, que sea antes que la sabiduría material, por ser la que nunca se acaba. Esto le cuesta trabajo aceptar al hombre. El hombre quiere poner el zapato, y encima el calcetín; cabeza andando, pies con sombrero. Éstos Escritos, ellos solos hablan. Estos Escritos, nada más que en su abundancia, ves no es intuición del hombre.

Desperté, oí:

Yo creo que el hombre quiere
que entierren todo lo de Dios.

Yo creo que a más talento,
más desprecian lo de Dios.

¡Hace falta ser ya necios,
aún diciendo que no!

Esto es la gota de agua
desafiando a los mares.

Aún mayor diferencia,
por ser el Dueño de los mares
el que pide la Obediencia.

¡Hace falta amar poco!
¡Hace falta amar nada!
¡Hace falta no querer
que sea Dios el que Aquí habla!

El que lea estos Escritos
tiene que pensar despacio
del que antes los leyó
y sin querer aceptarlos,
que hay que repetir el nombre:
fue fracaso y más fracaso.

Todo el “no querer” del hombre
es falta de a Dios amarlo.


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo III - Pag. 46-47-48