domingo, 3 de agosto de 2014

El Instrumento no tiene intermediario

En Sueño Profético se oían Palabras que sabías que eran de la Gloria.

Eran Palabras con Fuerza y llenas de Misericordia. Era el Mando de Dios y Dios en la misma Gloria.

Estas Palabras fueron las primeras que se oyeron:

“Ésta es la Gloria, donde no hay materia”.

“Ésta es la Gloria, la que el hombre quiere buscar en la Tierra”.

“Ésta es la Gloria, que sólo el Perdón de Dios le abre las puertas”.

“Ésta es la Gloria, por la que podría el hombre tener sufrimiento si no hiciera vida de la que manda este Cielo”.

Aquí trae Dios el espíritu, pero sin cuerpo, del que ha creído en Él y ha querido su Reino. Pues igual trae al espíritu que vive aún con cuerpo. Sus palabras y sus hechos son antes dichos Aquí, y él transmite a los cuerpos.

El que así lo crea, tiene gran consuelo, porque siempre irá a pedir consejo de algo que iba a hacer mal o bien hecho.

Dijo uno:

¡Cómo va a aprender este espíritu la enseñanza que dé el hombre, por inteligente o culto, de las dos vidas: de la del cuerpo y de la del espíritu!

¡Si esto es para que el hombre no reforme las Palabras que Dios dejó dichas en la Tierra, que son intocables, inmovibles y eternas!

Desperté, oí:

Que el hombre oiga de Aquí, pero no, el Instrumento de Dios, del hombre.

El Instrumento no tiene intermediario como tiene el hombre, que es el respeto humano.

El Instrumento no tiene cultura académica para reformar los Temas que Dios manda que dicten, que pasaron a espíritu sólo.

Todo es Gloria a la Tierra, para que en la Gloria piensen, el tiempo que vivan con la materia, que el espíritu no muere.


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C1