lunes, 10 de noviembre de 2014

Amén delante

En Sueño Profético decían:

Si aquí no manda Dios, el hombre que ven como bueno, intenta decir que esto es mentira.

Si aquí no manda Dios, esta obra de Caridad no hay quien la siga.

Si aquí no manda Dios, al Instrumento lo asustan, pero dan con la muralla de este Mando, y el Instrumento jamás deja su línea.

Él obedece y manda con seguridad y firmeza, y si el Amor a Dios no te rebosa, no le das bien la respuesta.

Dijo uno:

El que quiere servir a Dios, ve que el Mando no es de ella. Ella lleva la medida con la que antes han medido a ella, con la grande diferencia de que ella lleva medida y sufrir porque no llegan a comprender el Mando que dan Aquí. El Mando tiene que ser recibido con Amén, como todo lo que no ha nacido y no ha crecido, o no se ve. Pero nombrando su nombre, tienes que decir Amén.

Esta frase es la más corta, y nunca te vas de Él: “Amén dijo la Virgen y Amén dijeron los pastores de Belén, Amén dijeron los Discípulos y Amén dice el que quiere seguir a Él”.

Desperté, oí:

¡Qué cierto que Amén delante
te acerca a Dios,
y te quita de que pienses
que siempre sea lo peor!

De que dudes los Evangelios,
que en ellos se ve a Dios.

El Amén es tan preciso
cuando te hablen de Dios,
como la vida a lo vivo
hasta que muerte llegó.

Si el Amén no está por dentro,
deja el camino de Dios.

Porque alabanzas conviertes
en dar sufrimiento a Dios.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C6