miércoles, 5 de noviembre de 2014

Para no pecar, tienes que amar

En este Sueño Profético hablaban del pecado. Decía uno:

Para no pecar, tienes que amar. Hay quien cree que ama, y peca. Y hay quien no está contento porque cree que no ama lo suficiente a Dios. Éste hace todo cuanto a Dios agrada, y su Amor y adoración a Dios le hacen querer amar más. El que cree que ama, sabe que no hace lo que Dios quiere que haga, pero él intenta engañar a Dios.

Dijo Teresa:

Cuando sientes el Amor de Dios, ya, aunque intentaran llevarte a pecar, pecar tú no podrías. Cuando amas, te ofreces a Dios, sólo a su Voluntad, Voluntad que tú ves siempre bien por ser Voluntad de Dios. Yo quise ser para mí sola, y en el claustro me encerré, y con mis oraciones y rezos, me comunicaba con Él. Pero Él, el Dios de todos, para mí sola no podía ser, quería que fuera diciendo todo lo que me hablaba Él, para que otros amaran, y Él hablarles también.

Desperté, oí:

Yo recibí con Amor
todo lo que venía de Dios.

No sólo lo que venía,
y también lo que permitía.

El trato que a mí me dieron,
Dios se lo permitió a ellos.

Se lo permitió materialmente,
y los juzgo espiritualmente.

Yo no hubiera sentido mis ofensas
si a Dios no hubieran llegado,
y al patíbulo me entrego,
y clavos y martillo pongo en las manos
de aquel que clavar quisiera
mis pies y mis propias manos,
si con esto,
el sufrimiento de mi Dios
hubiera quitado.

Si la Voluntad de Dios
es que yo Lo ame tanto,
¿por qué no lo voy a aceptar,
tanto en risa como en llanto?

Si dices que amas mucho,
no digas que más que yo,
porque Teresa de Ávila
vive y muere por Dios.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5