sábado, 29 de noviembre de 2014

Sufrir para quitar de que sufran

En Sueño Profético decían:

No hay sufrimiento más grande, que sufrir para quitar de que sufran, que éste fue el sufrimiento de Dios Hombre.

¡Sufrir todo lo que Le hacía el hombre, y seguir para salvarlo!

¡Seguir para que Lo conocieran, y sufrir hasta crucificarlo!

Dijo uno:

¿Qué pudo hacer Dios Hombre con todo el que Le dio maltrato? Primero prohibir su nacimiento. Y después de que los dejó nacer, al que intentara engañarlo, que le saliera una señal en la cara o en las manos, para que se conociera el que de Él estaba alejado. Dios los deja, y está una vida sufriendo para quitar al hombre de un sufrir eterno, para que pueda salvarse por lo que Él está sufriendo.

Este sufrimiento es el mayor sufrir para quitar sufrimiento, para que sirva el sufrir de grande arrepentimiento, y a Él tenga que acudir llorando, pero contento. Como también acudían los endemoniados, que el demonio los endemoniaba con los que tenía para que a Dios persiguieran, derrotaran, y con palabras de desafío Lo ofendieran; como tantas ofensas oyó cuando vivió con Materia –Cuerpo de Carne–, y hoy las sigue oyendo porque vive en Cielo y Tierra. Pues todo este sufrir los sufre para que el hombre se salve, para que el hombre Lo busque diciéndole: “perdóname Dios Hijo, perdóname Dios Padre”.

Desperté, oí:

Dios sufre
para que el hombre se salve.

Si el hombre ahí acabara,
donde él ve que acaba el cuerpo,
Dios no sufriría.

Pero deja su sufrir,
con voz de arrepentimiento.

Esta Enseñanza es de Dios:

Quitar de pecar, perdonar,
y mirar al Cielo.

Y el que le sirve a Lucifer
y a Dios está persiguiendo,
maldecidlo sin temor,
y también mirad al Cielo.

Éstos no tendrán Perdón,
porque sirven al Infierno.

No es igual hacer servicio,
que servirle de instrumento.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C2