viernes, 14 de noviembre de 2014

El sufrir y la pena son hermanos

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila. Contaba sufrimientos y alegrías, penas y contentos, verdades e hipocresías.

Dijo Teresa:

Aunque el sufrir y la pena son hermanos, es peor la pena que el sufrir. Y la alegría y el contento, muchas veces discutí por preferir alegría, porque la gran alegría te lleva como pluma en el aire. Y el sufrir, cuando es de Dios, es sufrir que no ve nadie, por darte Dios el sufrir y tú ser pluma en el aire. Yo veía a mis compañeras, a veces, con tanta pena, que mi sufrir se veía repique de castañuelas. Mi sufrir era de ver lo poco que a Dios amaban los que querían decir: “Teresa, debes guardar silencio. Teresa, ya se hablan hasta ofensas de ti. El convento pierde su recato cuando novicias te ven actuar. Hay grandes caballeros que te siguen por tu forma de vivir. Ama a Dios, pero piensa en el convento, en el sufrir que das a Dios”.

Desperté, oí:

¡Qué consejos más ruines
da el que a Dios no siente!

¡Qué pena yo les veía
cuando se ponían enfrente
de mi sufrir tan sufrir,
que sufrir daba a la gente!

Pero yo, ya con mi Dios,
me veía transparente,
y yo me dejaba ver
para que viera la gente
que sufrir estando Dios,
es el sufrir “pa” la gente.

“Pa” la gente que no ama,
que no entienden cuando ven
a Dios “reflejao” en tu cara.

Yo quiero grande sufrir,
del sufrir que Dios me manda.

Él me dice: “Ve, Teresa”.
Y el hombre: “Teresa, calla”.

Él me consuela con el Gozo
que a su Madre consolaba.

El hombre habla de mí,
y Dios del hombre se aparta.

A veces pido Perdón
porque no les tengo lástima.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5