miércoles, 19 de noviembre de 2014

Pocos cogieron la cruz

En Sueño Profético decían:

Dejó Libertad hasta para el que Lo quería, cuando dijo:

“El que quiera, coja la cruz y me siga”.

Aquí entraron todos los hombres que pisaban la Tierra. Él llevaba la Cruz. Pero al que Lo quería, a él le llegaba el peso y el sufrir que Él llevaba, por los martirios que el que no quería que fuera Dios mandaba que Le dieran.

Él ofrecía su Reino, a ningún cambio, tan sólo para que Lo amaran, porque sin amarlo, no podía dar la Gloria.

Él repetía mucho:

“Seguidme por donde Yo vaya pisando, que este camino es corto. Pedid a mi Padre que la duda de que no soy Dios nunca os llegue. Seguidme, que ya se acaba mi tiempo, y todos verán que soy Dios del Cielo, enviado del Padre para que quede testimonio en la Tierra de mi Existencia en mi Reino, para que veáis que resucitaré de entre los muertos. Publicad mi Doctrina para que todo hombre sepa, por siglos sin fin, que yo bajé del Cielo a vivir entre justos y pecadores. Que lo mismo al justo que al pecador, le ofrezco mi Reino. Pero tienen que seguirme a Mí, o seguir mis Palabras cuando no Me tengan a Mí con Cuerpo”.

Desperté, oí:

Pocos cogieron la cruz,
porque el sufrir tiene gran peso.

Pero si el Amor es grande,
sigues sus Pasos contento.

No hay satisfacción mayor,
que ayudar al sufrimiento.

Como los hombres aquellos
que ayudaron al Maestro.

Unos le quitaron piedras,
agachándose en el suelo.

Otros quisieron ayudarle,
levantándole el Madero.

Y otros pedían al Padre
que cortara el sufrimiento,
que los dejara sin vida,
a los que los clavos pusieron.

Era Pasión y Calvario,
hasta llegar a su Reino.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C1