sábado, 8 de noviembre de 2014

Romper lo unido

En Sueño Profético decían:

Querer lo que Dios no te ha dado ya es vivir otras leyes que no son de Dios.

Querer matar al hijo, por no estar sano, es vivir otras leyes que no son de Dios.

Querer hacer el mal al que mal te hizo ya es vivir otras leyes que no son de Dios.

Querer no saber del Prójimo ya es vivir otras leyes que no son de Dios.

Dijo uno:

Querer romper lo que Dios une, cuando tú voluntariamente lo pediste, si lo rompes estás en contra de Dios. Sólo Dios puede hacer esta rotura Eterna y ya quedas para otra unión, sin irte de las Leyes de Dios.

El hombre al querer reformar las Leyes del Cielo, que es donde habita Dios en Espíritu y Cuerpo, ya Dios les veda el sentir de Gloria, ya quedan en oscuridad. Dios permite y no prohibe pero, lo mismo que permite y no prohibe, no reformó sus Mandamientos. Dios no puede oír al hombre cuando quiere que Dios diga sí al pecado. Unir lo que no es tuyo es pecado y separar lo que es tuyo es doble pecado, separar y unir, ya que unes sin Dios, porque Dios une y ya es un mismo cuerpo, aunque el hombre vea a dos andando. ¿Cómo va Dios a permitir que el hombre aquí quite su Mando? Esto es aún peor que, al nacer, cortar los brazos aunque ya viviera el hombre como animal arrastrado.

Desperté, oí:

Que el hombre reforme en la Tierra lo que al Cielo no llega.

Que reforme el edificio o cómo labrar la tierra.

Que se reforme la lengua, para dar facilidad, para que el hombre se entienda.

Que haga los barcos grandes y que se acaben las guerras.

Que críe moho la ira y así palabras no suenan.

Que reformen en Amor al que Libertad les deja pudiéndosela quitar.

Pero el romper lo unido que Dios mandó que se uniera, esto que quedara ahí unido mientras los dos pisen la Tierra.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V - C1