sábado, 15 de noviembre de 2014

Vendaval y arboleda

En Sueño Profético decían:

“Dios manda sin Palabras, manda con Mando, que el que Lo ama entiende su Mando”. 

Apareció un vendaval con ruido y doblándose la arboleda, amparándose árbol con árbol.

Dijo uno:

“Dios va a dar Orden sin Palabras, para que pare el vendaval y aparezca la calma”.

Quedó la arboleda derecha y algunos árboles con sus defectos de torcedura quitados. Y dijo el mismo que Dios lo mandó explicar:

“Ni el vendaval ni la arboleda tienen oídos ni lengua para contestar lo que oídos oyeron, pero tienen la Obediencia del Mando de este Dios, Mando que tan sólo lo ve el que obedece ya amando. Dios visita la arboleda con su Presencia de Mando. Cualquiera puede pensar: “¿también puede amar el árbol?”. Árbol es naturaleza, que sólo Dios lo ha creado, lo creó, y ya después es sembrar y el crecimiento su Mando; ya se sale de la tierra para arriba, buscando a Dios con ansias de ser más alto. El árbol grande, derecho, sabe que Dios es su Amo, por eso cuando zumba el aire, se mueve con sus ramajes. Pero si el Mando de Dios hace su Presencia al árbol, quieto y firme quedará, sabia y ramaje esperando”.

Desperté, oí:

Hoy ha servido arboleda
para comparar el Mando
sin Palabras de esta Gloria.

Si el hombre amara a Dios
como la arboleda al Cielo,
antes de hacer los pecados
cogería camino derecho.

Es el Amor el que oye,
oír lo que está diciendo.

Es el Amor el que habla
en tus mismos pensamientos.

Para obedecer a Dios,
tienes primero que amar,
después irás ya creciendo
como la raíz del árbol
que su copa llega al Cielo.

Y obedece al vendaval,
quedando árbol derecho.

Presencia y Mando de Dios
los tiene todo el que quiera
vivir contacto de Dios.

La Tierra tiene contacto
porque tiene que esperar
que Dios le mande su Mando.

Que lo manda sin Palabras,
y tú no lo sabes cuando.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C3