sábado, 28 de febrero de 2015

No podía dormirme

Me desperté serían las cuatro de la madrugada y no podía dormirme, y recé un rosario, y al pasar las cuentas, en cada una decía:

Quiero a Dios Padre.
Quiero a Dios Hijo.
Y quiero al Espíritu Santo
por toda la Eternidad.

Cuando terminé dije:

Voy a rezar una Salve a la Virgen. ¡Pero es tan larga y estoy tan cansada...!

Desperté, oí:

Pues di:

A Ti Primer Sagrario de Dios
y Reina de todas las madres,
ruega por los pecadores.

Estas Palabras son tuyas, como Pablo tiene las suyas.


***

Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - C3