domingo, 8 de febrero de 2015

Nunca pudo la pluma, el arrobo describir

En Sueño Profético vi a dos hombres, y dijo uno:

Éste, cuando vivió con materia, no tuvo vista todo el tiempo que estuvo en esa vida. Y éste –señalando al otro–, no tuvo ni un segundo falta de ella.

Si el que siempre tuvo vista tuviera que haber hecho un examen diciendo que no veía, de momento se hubiera aclarado la verdad. Pero si el ciego hubiera querido decir que ciego no era, ¿cómo hubiera quedado ante un tribunal? Pues mucho más imposible es decir: “yo veo a Dios y me habla cuando Él quiere”, siendo mentira. Decir esto siendo mentira, es descubierto antes de que termines la palabra.

Hay cosas en lo material que si no las pasas, no puedes decir: “yo las pasé”. Pues hablar de Aquí sin Aquí venir, pronto se ve que es mentira. Este cuerpo, cuando queda sin espíritu, es carne muerta. Esta muerte la siente el cuerpo cuando se lleva el espíritu el Mismo que se lleva a todos a su Gloria. Aquí deja a la materia esperando el retorno del mismo espíritu.

Yo dejé escrito
cómo me pasaba a mí,
y nunca pudo la pluma
el arrobo describir.

Esto es hablar de la muerte
cuando vivo estás ahí,
de la muerte que tú, vivo,
la muerte sientes ahí,
y tienes que a esos vivos,
hablarles pero de Aquí,
y contarles tus reacciones.

Unas veces, con  el cuerpo ahí,
siente tu espíritu pena,
porque no lo trae Aquí
tantas veces como él quisiera,
aunque luego es sufrir
decir: “yo vengo del Cielo,
dejando mi cuerpo aquí,
y yo no sé si mi cuerpo
se viene también tras de mí”.

Desperté, oí:

Esto de explicar arrobo
es alegría y sufrir.

Alegría, porque sientes
al mismo Dios entrar en ti,
entrar en tu mismo cuerpo,
y luego, cuando entra Aquí,
te explica lo de esta Gloria,
que luego cuentas tú ahí.

¡Cuántas noches yo quedé,
pensando sin sueño ya,
queriendo saber mejor
si este cuerpo viene o va,
en busca de mí este Amor!

Este arrobo, este cuerpo
y esta grandeza de Dios,
son los que pueden decir:
¡de la Gloria vengo yo!

Arrobo puede decir
tan sólo el que Aquí viene,
que viene porque lo trae
el Único Dios que hay.

Hablar de espíritu arrobado
es tema de gran altura
para el que nunca ha amado.

El que mucho amando esté,
lo comprende de momento,
sin tú los labios mover.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - C2