miércoles, 25 de noviembre de 2015

Dios enseña, previene y perdona

En Sueño Profético decían:

La normalidad te hace que pienses que no hay anormalidad.

El trato que al espíritu le dan en esta Gloria, te justifica que la persona tiene contacto Aquí.

Todo lo que otro haría para justificar que es cristiano, éste que Dios Aquí trae, lo hace, haciendo una vida tan normal, que asombra al que enseña a seguir a Dios.

Este Sitio al que Dios le da su Palabra para que el hombre la ponga en práctica, enseña un Amor, donde Dios aparece, un Amor tan normal, como enseñado por el Mismo Dios.

Esta persona, sus actos son tan naturales, que no pueden ser del hombre; Rey que sabes que es Rey, y que la palabra “Su Alteza” se la dirá otro; esto en el mundo ruin y material. En lo Divino ves el contraste de esta normalidad de trato hacia Dios, y la grandeza de entrega al necesitado, entrega que al parecer no encaja con los puntos que otro quisiera ver para decir: “Esto es Verdad”. Coger este camino, es falta de preparación.

La actuación de Dios es sencilla, humilde y sin protocolo, dejando a este Lugar con una impregnación Divina de interés al Prójimo y desvelo incansable, difícil de hacer como por Dios no sea manejado.

Estos son los puntos que le sirven al hombre para dar el “Sí, Dios le habla”. El hombre, no queriendo esto ver, pide cuentas a Dios.

Desperté, oí:

Si el hombre no acepta al que Dios ya ha elegido, porque cumplió sus Mandamientos y pidió perdón pos sus faltas, que agregue lo que él crea que Dios no puso.

El hombre no acepta porque en Dios no cree.

No cree en el Poder del Padre, Poderoso para crear y destruir.

Dios deja al hombre que actué sin justicia, porque ahí no queda.

Dios enseña, previene y perdona.

Enseña, para que aprenda el que a Él lo ame.

Previene, para el que quiera quitarse de las tinieblas y buscar la Luz.

Y perdona, para el que pecó y lloró su pecado.

Si amas a Dios y coges su Enseñanza, olvidas lo que previene y nunca pides Perdón.

Si crees que hay otro Mundo y Allí nos espera Dios, no te extrañe que le hable al que su Mando cumplió.

Tú quedas al descubierto, sin creer que Vive Dios.


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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C1