martes, 10 de noviembre de 2015

Dios te deja Libertad

En este Sueño Profético hablaban de cosas muy diferentes unas de otras. Hablaban del Poder de Dios, del Amor y del Permitir que le tiene al hombre. Decían:

El espíritu sale de Aquí. No importa lo que ahí sufra el cuerpo, lo que importa es que el espíritu vuelva Aquí y ahí nunca se ponga el espíritu enfermo.

El espíritu que se entrega a la Tierra,
no ve claro lo del Cielo.

Compara paja con plomo,
porque no entiende de peso.

Esto es una forma de vivir
sin entender lo del Cielo.

Pero es mucho peor
entender y querer hacerte ver
que a Dios van a quererlo.

Esto es poner trampa
donde Dios te está diciendo
que quererlo sin Prójimo,
sin Perdón y sin creer
lo que en ti está diciendo,
vale más el no entender
y darte por animal
de los que el hombre utiliza
para montar y trabajar.

Dios permite que el hombre crea
que a Él lo engaña.

Dios permite que a Él lo ofendas
y te deja habla.

Dios permite tanto,
que no comprende
el que poco ama.

Desperté, oí:

¡Hombres queriendo engañar a Dios,
y luego engañan pidiendo!

¡Hombres que le dan valor
a lo que Gloria desprecia!

¡Y no valoran el espíritu,
que es lo que en la Gloria entra!

Aquel que cuide el cuerpo,
dando desprecio al espíritu,
no puede creer en la Gloria.

Y el que lo tenga por listo,
no cree, ni a Dios adora.

Querer lo material
y despreciar el espíritu,
no es Enseñanza de Dios.

Es enseñanza
que ya viene del Abismo:
profundidad que Dios deja
porque el hombre así lo quiso.

Dios te deja Libertad,
y tú ya eliges el sitio.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C3