jueves, 19 de noviembre de 2015

Universidad Divina del cuerpo

En Sueño Profético decían:

Estas Palabras que se van a dictar –que antes fueron dichas al espíritu sin cuerpo–, las dijo Dios viéndolo con Cuerpo, porque así bajó a la Tierra. Lo vio con Cuerpo el que en Él nunca creía y el que Lo esperaba porque en otra Vida creía por lo que los Profetas, Dios, en ellos hablaba.

Estando un día los Discípulos esperando al Maestro, menos dos que con Él iban, llegaron unos y dijeron estas palabras:

   –¿Es que vosotros no sabéis hablar hasta que os hable el Maestro?

Éste era uno que sabía hablar a la materia, pero no al espíritu, y no encendía de Dios hoguera. Si hablaba del Maestro, lo ponía como hombre bueno, pero no como Dios y luego Hombre. Los que así Lo tenían, nunca podían entenderlo.

Llegó el Maestro, y los Discípulos querían que Él hablara para que vieran la diferencia entre Dios y el hombre. Éstas fueron las primeras Palabras:

   –Ya Me ha dicho mi Padre lo que tú has dicho y lo que tú quieres que oigan. Ellos saben hablar como tú, pero es para la materia. Si su espíritu no está enseñado, no Me sirven para que lleven mis Palabras, que unas veces las llevan y otras veces Yo las digo en ellos, aunque ellos crean que ellos las han dicho. El que Yo mande, sabe que voy Yo, aunque diga: “El Maestro me ha mandado”, porque notará la fuerza que mi Padre da al espíritu enseñado.

Desperté, oí:

Para que Dios te mande,
no hace falta ni cultura ni color.

La piel es lo que varía,
pero el espíritu no.

La piel es el traje del espíritu,
donde a la Gloria no llega.

El espíritu es igual,
el del negro, amarillo o blanco.

Lo que tiene que tener
es creer en Dios, amarlo,
y ya obedece y llega el Mando.

¡Con qué sencillas Palabras
Dios Hombre enseña
a que hable el espíritu
por Mando de Él,
o a que hable la materia!

El Padre habla a Él,
sin Palabras,
y ya oyen a Él.

Luego oirían a los Discípulos,
pero era Dios Hijo
hablando en el espíritu.

¡Que cierto que es el espíritu
la “Universidad Divina del cuerpo”.

El que esto no lo entienda,
vive Tierra y olvida Cielo.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C6