lunes, 23 de noviembre de 2015

Si mal está el desprecio, es peor desobediencia

En Sueño Profético contaban un hecho de la Vida de Dios Hombre. Este hecho enseña y da fuerza a la Enseñanza:

Yendo un día con el Maestro, al pasar por un terreno que ya se había recogido la cosecha, había unos cuantos hombres haciendo “la rebusca” y llenando unos taleguillos que en su mano llevaban. Con ellos había uno que se presentó al Maestro como dueño del terreno, pidiéndole que fuera a casa de un amigo suyo que tenía interés en conocerlo. Este amigo era pariente del recaudador, y bastante amigo de unos escribas que tenían al Maestro como pompa que sube el aire, como sonrisa infantil que daño no hace a nadie.

Cuando éste terminó de hablar, dijo el Maestro:

   –Puedes darte por contento, porque silencio he guardado a tus palabras, que esta actuación es la menos corriente de Dios Hombre, que es la Voz y la Presencia del que está hablando. Yo voy en busca del que no sabe que mi Padre me ha mandado, y del que lo sabe y me quiere. Yo voy en busca del que está haciendo pecados, pero que pecar no quiere. Yo voy a buscar al que pecó y tiene ansiedad por conocerme. Pero tu amigo no entra en estas palabras, y mi Padre desde el Cielo, en la Tierra vive en Mí, y Yo no puedo ir a verlo. Si él me quiere conocer, primero que mire al Cielo, y mi Padre ya responderá lo que Yo estoy respondiendo.

Fue Simón a contestar, y Dios lo dejó que dijera las palabras, y luego dio más Enseñanza.

Dijo Simón:

   –¿Vamos nosotros, Maestro, y le decimos que venga en Tu busca?  

Otra vez se oye al Maestro:

   –Simón, si no aceptas mis Palabras, estás con ellos, que ya es no estar con la Voluntad de mi Padre. Mi Padre deja al que me desprecia, y aparta al que me desobedece; al que me desprecia, Yo no lo busco; pero el que no me obedece, no me sirve.

Desperté, oí:

Quedó Simón con las manos en la cara, y el rostro enrojecido.

Simón quiso hacerle un servicio al Maestro, pero desobedecía al Padre en el Hijo, que era el que estaba actuando.

El Maestro sabía que oirían sin Amor, y ya no quiere el Padre.

Él no quería al Maestro, que entraba “el no querer”, en la Libertad que Dios Hijo enseñaba.

Si Simón va, ya es quitar la Libertad, y rompe la Enseñanza que el Maestro daba.

¡Buena Enseñanza quedó
en el dueño del terreno,
en los que hacían “la rebusca”
y en los Discípulos que oyeron!

Mucho daño hace el desprecio,
pero hace más la desobediencia.

Dios busca al pecador,
y no obliga a que a Él lo quieran.

Puede que estando pecando,
al Verlo, el pecar no quiera;
y puede que si desprecia,
haga pecar con más fuerza.

Dios deja la Libertad,
para que quieran o no quieran.

Pues si mal está el desprecio,
es peor desobediencia.


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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C1