viernes, 13 de noviembre de 2015

El Sello de Dios

En Sueño Profético decían:

La Paz te la da Dios, y la intranquilidad viene de los espíritus que no están con Él. Es el Sello de Dios, la Paz.

Si una persona dijera que a Dios ve y que Dios le habla, y ésta no tuviera Paz ni calma, huye, que esto no viene de Dios.

Dijo Juan:

En el enfermo ves cuando es consolado por Dios o cuando es tentado por Luzbel.

Yo había veces que mis ojos veían tanto mal, en piernas, ojos y brazos (que esto es lo que más te hace que te sientas inválido)…

Todo es enfermedad, pero en algunas hay días que tienes ratos para poderte arreglar sin que nadie esté a tu lado.

Pues iba yo a algunas camas de estos que ya he nombrado, y el que tenía Paz, salía ya consolado.

¡Con cuanto amor me decían: “Juan, dame el brazo, que voy a probar contigo, para andar algunos pasos”!

Yo les miraba la cara, y les veía el dolor. Mas, pronto, decían: “¡No sigo!, pero no tengo dolor”.

Llegaba al que no veía, y si mis pasos oyó, otra vez oía: “Juan, hoy parece que veo mejor. Ayer veía unos bultos, y hoy me encuentro mejor, mejor porque noto en la sala los Pasos del mismo Dios. ¿Tú, me crees a mí esto, Juan, que te estoy diciendo yo?

Me acercaba al de los brazos, que a veces eran los dos: “Juan, hay veces que al llamar, vestido me encuentro yo, y atarme lo más difícil de la blusa o pantalón. ¡Pues pido por el que tenga muchos más males que yo!”.

Todos estos presenciados, eran consolados por Dios. Los que con Dios no estaban, ésos no refiero yo.

Desperté, oí:

Al enfermo que no amaba,
los espíritus se encargaban
de ponerlo en contra de Dios.
 
Hacían que más dolor sintiera
y que Dios allí no estuviera.

Yo no podía oír
cuando me insultaban a mí,
no por lo que me decían,
sino por lo que Dios sufría.

Intentaba acercarme siempre
en el nombre de Dios,
y pocos se me escapaban
sin que pidieran perdón.

Ya los limpiaba y cuidaba,
y les decía: ¿qué queréis?,
y a otro día se lo llevaba,
todo lo que me pedían.

Porque en la Paz y en el dolor
es donde a Dios se ve.

JUAN DE DIOS

***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - C4