sábado, 15 de octubre de 2011

Es más fácil hacer que crean, que hacer que amen - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 149-150-151


En Sueño Profético decían:

Hay más que creen en Dios y no aman, que no crean en Dios. Y ya, los que aman, son pocos. A estos pocos son a los que Dios los tiene en contacto con su Gloria.

Dijo uno:

Es más fácil hacer que crean, que hacer que amen.

El que cree y no ama, hace más daño que el que no cree.

El que no cree, no cizaña.

El que no cree, se pierde él y pierde a pocos.

El que cree y no ama, persigue a Dios, condena al amigo de Dios, persigue las obras que imitan a Dios, desmiente todo lo que de la Gloria venga y se llena de envidia por la actuación del que ama. Escrito está, por muy pocos no conocido, los hermanos Caín y Abel.

Envidia: personaje que actúa cuando ve obras buenas, cuando ve un Premio de Dios. Ésta es la peor envidia.

El hombre pone la envidia también en lo malo, en actuaciones de pecado. Aquí mal puesta la envidia, actúa más en las obras que son de Dios o van a Dios.

El que no cree, no tiene envidia al que Dios ha elegido.

Desperté, oí:

Todos los que creían era Dios y no querían que Lo fuera, fueron los que más daño Le hicieron a Dios.

Todos los que Lo esperaban, ya se prepararon para degollarlo.

Los que no creyeron, no prepararon criminales.

Este Dictado lo cierran estas Palabras dichas por Dios, al que el hombre veía de Hombre:

“Id y llevad mis Palabras donde no me conozcan, y donde no sepan de mi Existencia”.

Dios hace que tú Lo conozcas, pero no que Lo ames.

Hay más fuera de la Gloria, por conocer y no Amarle.


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