martes, 25 de octubre de 2011

Todo obedece a Él - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 4-5-6


En Sueño Profético vi el mar y uno dijo:

Esta agua les da vida a innumerables animales; les da vida porque vida tiene el mar. ¿Quién daría esta vida si no la diera este Dios? El agua, sin esta vida, era cadáver.

Apareció el campo y se veía bastante lejanía, y como final se veían los montes, como guardianes de los campos.

Dijo el mismo:

Estos montes también viven con el alimento de la Fuerza de Dios, con el querer que Dios quiera que la montaña no se mueva.

Se veía el Sol con grande fuerza, y con grande fuerza explicaban:

Y estos rayos son obediencia a Dios sin palabras; también estos pinos –y se vieron muy altos– crecen buscando su Mando, que de este Mando luego el hombre coge vida. ¿Quién haría lo que estoy nombrando? Esto tan sólo Dios, es el que lo ha creado. Todo está en Dios y de Dios sale, y que Dios lo empresta. De todo es el Dueño Dios, menos de la Libertad que al hombre deja.

De todo lo que es nombrado,
Dios quiere que bien se sepa
que todo obedece a Él:
una hoja, un granito de esa Tierra.

¿Por qué el hombre no se para
como el que ajusta una cuenta?
Si esto lo hiciera el hombre,
un sí era la respuesta;
un sí, Dios mío, perdona,
que no había ajustado cuenta.

Desperté, oí:

Viendo a Dios Dueño
de todo lo aquí nombrado,
tú no eres dueño de nada.

Dios quiere que tú lo cuides,
como cuidan los montes
a las explanadas.

Como los pinos, contentos,
suben a que Dios les mande.

Como las aguas del mar
dan vida a los animales.

Como los rayos del Sol
que atraviesan los cristales.

Todo es Mando de Dios,
mando que la Luna sabe.

Porque es lo que da la luz
cuando lo nublo no sale.

También el “nublao” se esconde
para que vea la Luna
que él también obedece.

Todo es Mando de Dios,
que el hombre lo desconoce.

Cuando leas este Escrito,
párate y haz la cuenta,
y te dará el resultado,
que Dios manda en Cielo y Tierra.


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