lunes, 3 de octubre de 2011

Estos dogmas caen en oídos sordos y en ojos ciegos - Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 101-102


En Sueño Profético me decían:

Tu vida material es la que no deja a los espíritus indiferentes. Tu petición para que te den para el salario que tú asignas, es tu báculo. Esta obra es mandada desde Aquí, para que sea reverenciada tu materia. Esto rebeldece al espíritu diabólico, pero el Poder de Dios hace que éste mismo reverencie.

Desperté, oí:

Este dogma no es respetado: “Por vuestras obras vean sois cristianos”. “El árbol lo conoceréis por sus frutos”.

Estos dogmas caen en oídos sordos y en ojos ciegos.

El espíritu que no vive Dios en él, se conoce aunque éste quiera ser piadoso.

Pero esta piedad es disfrazada, y por consiguiente el disfraz desaparece.

La Paz que da el que Dios le habla, es trascendente. Esta Paz se mete con tal majestad, que ven es de Aquí.

Cuando el Profeta no es auténtico, aunque te hable de la Gloria, te retira de Dios.

Dios no es que habló ni hablará, Dios es que habla.

El que dice: “Creo en Dios, pero no Lo quiero”, es porque no ha oído a nadie que Lo quiera, aunque éste no lo diga.

El libro tiene que tener contrariedades, pero estas contrariedades tienen que ser quitadas por El que el Libro dictado está.

Este Libro, son muy pocos los que saben su contenido. Este contenido es alimento para el espíritu, enseñanza para el mismo, y con unas razones clarísimas de la Existencia de Dios Vivo.


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