miércoles, 5 de octubre de 2011

Esto nunca podrá saberlo el hombre - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 143-144-145


En Sueño Profético hablaban de las distintas formas que el espíritu tiene para que la materia vea es Contacto de Aquí. Sólo con que el arrobado contara reacciones sentidas, ya se hacía un libro.

Dios, siendo todo igual, a cada Elegido le hace distinta Enseñanza. Según el grado de Elegido, así hace sus Apariciones y Arrobos. Nunca puede el hombre dar firmeza de verdad comparándolo con otros. Hay familiares que se sacan por su rostro; otros, por su forma de actuar; y mayoría quedan sin parecido, justificando documentación; eso, en lo material.

En el mundo espiritual Dios lo dejó igual, para que se vea el Amor hacia Él, el Amor al Prójimo, la humildad y la obediencia a este Mando, y la caridad, que debe ser reconocida y premiada por el hombre. Éste es el documento que puede el hombre comparar. Pero los síntomas, el número de Apariciones, Revelaciones y el grado de Intimidad que Dios Aquí tenga, esto nunca podrá saberlo el hombre. Estas separaciones de espíritu, cada separación es una Enseñanza, y cada Enseñanza es una afirmación.

Hay arrobos bruscos para el arrobado. Y hay arrobos lentos, dándose cuenta el arrobado, quedando en espera de la Visión o Comunicación de Palabras. Estos síntomas hechos por Dios no puede el hombre nunca compararlos, porque la Palabra de Dios no tiene molde.

Desperté, oí:

Cada Profeta,
cada Elegido por Dios
tiene distinta Escritura.

Comparar lo de los Santos
y lo de los que siempre vivieron
consagrados a la Oración
por llevar santos al Cielo,
es dulzura de este Dios,
pero no es Mando de Éste.

Estos Lugares que Dios
la Oración llevan flotando,
son Lugares con Amor,
pero con un grande Mando:
“esto sí”, “esto no”.

Esto que le dicta Aquí,
no son palabras de Santos.

Por eso, al comparar,
no verás mucho igualado.


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