lunes, 24 de octubre de 2011

Indiferencia del Hombre - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 106-107-108


En Sueño Profético hablaban de la persona que con facilidad despide el pecado; de la que es buena para el mundo material e indiferente para el Mundo espiritual.

Dijo uno:

La persona que vive la indiferencia a las cosas de Dios espirituales, no es, para Dios, buena. Esta persona hace más servicio a espíritus malos, que a Dios.

Aclaremos estas frases:

La persona que vive la indiferencia hacia Dios, ya está en contra de Dios, no oye su Palabra y, por consiguiente, no tiene obediencia a Dios. Si no oye, no enseña. Y si no busca ni oye ni enseña, ¿cómo darle el hombre la palabra “buena”?

El bueno de la Tierra, muchas veces es su nombre Aquí cambiado. Bueno, tienes que ser: amando, buscando lo de Dios y cundiendo “el vivir sin hacer pecados”.

El bueno, tiene que ser ahí, compartir el sufrir de sus hermanos, que este nombre fue puesto por Dios, al ser el Único Padre.

Éste es hombre bueno conocido en los cristianos: hombre que busca el sufrir donde el sufrir ha llegado.

Desperté, oí:

Es la diferencia grande,
del bueno que dice Dios,
o el bueno que dice el hombre.

No puede entrar en lo bueno,
la indiferencia del hombre.

No puedes decir que amas,
sin que busques donde viven
esperando tu compaña.

Esta es la interpretación
que no comprenden los hombres:

Que para que seas bueno
de espíritu y de carne,
tienes que buscar a Dios
en el sitio que Lo llamen.

Y enseñar a que Lo quieran,
sin que Lo nombren culpable.

Dios le dice al hombre bueno,
al hombre que quiere amarle.


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