jueves, 8 de diciembre de 2016

El espíritu sigue vivo

En Sueño Profético decían:

El que más crea en Dios, más entenderá estos Mensajes. Y el que más ame a Dios, menos trabajo le costará vivir vida siempre a Dios agradando.

El que cree y no ama, si algo no hace, es por miedo. El que ama es que el Amor no lo deja que a Dios enfade.

El que mucho ama a Dios hace su entrega total en lo que sea para Dios y nunca estará satisfecho de lo que haga por Dios. Siempre tendrá en su memoria algún camino que andar, siempre estará pensando:

“Esto es poco. Yo tengo que hacer por Dios más”.

El que ama a Dios se siente siempre sediento y no puede pasar sin beber esta agua del Cielo, que sin ser agua, la deseas más que el sediento.

Esta Sed te lleva al Sitio donde ya no existen cuerpos.

Es la Gloria un Mundo para el espíritu, que el espíritu es la Vida, y el cuerpo es el traje que lo cubre.

Desperté, oí:

¡Qué trabajo le cuesta al hombre darle el valor al espíritu y luego al cuerpo!

El espíritu sigue vivo. Su traje, que es el cuerpo, queda enterrado y sucio, y jamás hace servicio.

Lo hace, pero no el cuerpo.

Si luego alguien lo ha visto, es el Poder de Dios el que ha vestido al espíritu con el traje que el hombre tanta importancia le dio.

Es trabajoso en el hombre creer que el espíritu no muere.

Es trabajoso donde Amor a Dios falte.

El que siente este Amor, ve normal que el cuerpo sea el traje.


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Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C5

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