sábado, 10 de diciembre de 2016

El Mando de Dios es único

En Sueño Profético decían:

Cuando Dios elige para enseñar, esta Enseñanza tienes que publicarla y practicarla, llevándola a sitios que hablen de ella.

Con el ejemplo que va dando el que Dios elige, estas Palabras llevan este Mando. Si quieres corregir este Mando, no estás con el Mando que Dios da. Jesús mandó a sus Discípulos que fueran por todos sitios predicando sus Palabras. A más lejos fueran, más cundían sus Palabras. Había gente de lejos que avergonzaba a los que cerca tenían al Maestro. La misión de los Discípulos era conocer y que los conocieran por donde fueran. Siempre iban dejando el nombre del Maestro. Vivían para su Mando. Ellos no tenían nada más que el mando de su cuerpo. Y este mando iba con el Mando del Maestro.

Desperté, oí:

El que está al Mando de Dios,
no puede obedecer el mando del hombre.

Porque entonces,
no actúa Dios.

Si hace caso del hombre,
pon mentira a su pregón.

Jesús, siendo Niño,
se va al Templo con los sabios,
explicando de su Reino.

Se hace Hombre y Lo ven
con la Cruz a cuestas,
y luego,
en la Cruz clavado.

Todo tenía que cumplirse,
lo que los Profetas tenían anunciado.

Llegó la Resurrección para Dios Hijo.

Y para el que no obedeció,
le llegó calvario.

El Mando de Dios es único,
porque le puede a todos los mandos.

Si tú a su Mando te opones,
espera después calvario.


***

Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C4