domingo, 18 de diciembre de 2016

La Tierra hay que dejarla

En Sueño Profético decían:

¡Qué fuerza tiene la Tierra,
que sabiendo que de ahí te vas,
todo quieres para ella!

¡Qué fuerza tiene la Tierra,
que la prefieres antes que al Cielo
y a ella das reverencias,
sabiendo que todo el mal que hiciste
fue por culpa de la Tierra!

Dijo uno:

La Tierra te va ofreciendo
toda clase de pecado,
y a más mejoras te da,
casi siempre son
para ir de Dios retirando.

La Tierra, siendo Dios el Dueño,
siempre de Dios va retirando.
Es el enemigo del hombre
que a Dios sigue y quiere amarlo.

Si el hombre pensara en Cielo y Tierra,
vería claro el engaño,
y ya sería edificar
en lo que no cuentas años
ni nunca la Presencia de Dios te faltará.

La muerte se nombra poco,
para lo que se debería nombrar.

Desperté, oí:

En este arrobo mandaba Dios
que se hablara de la Tierra.

Para que el hombre pensara
cómo lo quiere el Cielo
y cómo lo quiere la Tierra.

La Tierra respeta al hombre,
cuando el hombre a Dios quiere.

Porque el querer da poder
para seguir a Dios y apartar
todo lo que en la Tierra se queda.

Debería haber letreros
donde tu vista se fuera,
y ya repetir tu boca
lo que la lengua dijera:

“La Tierra hay que dejarla,
y ser poco amigo de ella,
pues si coges su amistad,
fijo que a pecar te lleva”.

“Ya se inventará caminos.
Ya te enseñará riquezas.
Pero si miras al Cielo,
verás que nada Aquí llega”.

“Haz que la Tierra te sirva
el tiempo que Dios ahí te deja,
pero sácale ganancias
de las que ahí se presentan”.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C3