viernes, 23 de diciembre de 2016

Mundo de cuerpo, mundo de espíritu

En Sueño Profético hablaban de los dos mundos:

Mundo de espíritu: eterno.

Mundo de cuerpo,
donde tanto lucha el hombre
por ser dueño de algo
por un poco tiempo.

Mundo de engaño,
y el hombre sigue sin comprenderlo
a pesar de la cultura
de los hombres de talento.

Mundo que en todo te engaña
y te quita de que pienses
en que tu cuerpo
puede que no esté vivo
cuando el pensar hayas hecho.

Mundo que es suelo de la Gloria,
que todo lo que tiene
se queda ahí en el suelo.
Hasta tu cuerpo
lo cubren tierra o ladrillos
que esperan en el cementerio.

Dijo uno:

El hombre vive esa vida
como si fuera hombre eterno,
sin pensar que él pertenece
a la ley del cuerpo muerto,
una ley que no te avisa,
ni el reloj, ni el mes, ni el año,
ni el día de la semana,
ni el invierno, ni el verano,
sin condolencias de cuerpo
o en el momento más sano,
pasando de los noventa
o juventud derrochando.

Si esto pensara el hombre,
sería un poco menos malo,
pero tiene que aprender
que hay otro Mundo esperándolo.

Desperté, oí:

Debería el hombre llevar
una insignia obligatoria,
recordándole la muerte
sin saber día ni hora.

Esto le haría pensar
que es planta que está en la tierra,
que se puede estropear
por grande cuido que tenga.

El hombre tiene miedo
a que le nombren la muerte de su cuerpo.

Y no cuida del espíritu,
para que cuando muera el cuerpo,
vuelva al sitio que salió:
Gloria de Dios,
Mundo sin cementerio.

Ponte la insignia que Dios
dicta hoy Aquí en el Cielo.
Que si tú amas a Dios,
la lleva tu pensamiento.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C7