martes, 29 de noviembre de 2011

El que quiere la besa, y el que quiere la desprecia - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I


En Sueño Profético hablaban de callar la Palabra de Dios:

Debería el hombre hacer un estudio de cómo es Dios. Debería el hombre estudiar si hay otro Mundo espiritual, y si Allí habita Dios. Una vez hecho este estudio, coger escritos de hombres que vivieron con materia y Dios se comunicó a ellos.

Ya viene la parte honrada si das la contestación. Ésta es pregunta que Dios manda al hombre: ¿Dónde Dios habló y mandó que el Mensaje quedara en silencio?

No hay hombre que presente un escrito
en el que Dios le diga que calle.

Todos fueron maltratados
por los hombres cobardes
que temen oír a Dios.

Al revés que el del Mensaje,
que su actuación es valiente,
como es el Sol y el aire.

Todos tuvieron martirio,
que le dieron los cobardes,
los que sí hablan de Dios,
pero que de Dios nadie hable.

Dijo uno:

Los dos mundos están unidos,
y juntos no los ve nadie,
porque el hombre quiere el mundo,
y tener a Dios aparte.

Los que los dos mundos ven,
son por a Dios mucho amarle,
y Dios ya se comunica
y les manda su Mensaje.

¿Cómo puede el hombre ver,
que esta unión de Dios,
con el hombre sea,
temiéndole Dios al hombre?

La Palabra de Dios dicha Aquí,
tiene que ser para todos los hombres.
El que quiere, la besa;
y el que quiere, la desprecia.

El cobarde insulta al valiente,
y el valiente sigue llevando el Mensaje,
como el sol lleva los rayos,
como la fuerza del aire,
como Dios Dueño de todo,
y consintiendo cobardes.

Desperté, oí:

Que conteste el hombre honrado
a la pregunta de Dios.

Que presente los escritos
del silencio que Aquí se dio.

El hombre no quiere a Dios,
por saber que es Poderoso.

Es ignorancia a sabiendas
que Aquí Dios los juzgará.

Porque ya esta ignorancia
es convertida en maldad.

A todos los que Dios les habló,
el hombre quiso matarlos.

Luego, Dios se hizo Hombre,
y también Lo mata el hombre.

Según teoría del hombre,
debió guardar silencio,
aunque era Dios de Hombre.

Es falta de inteligencia,
dominando la soberbia.

¡Hombres necios de la Tierra,
que sabéis que Dios es Dios,
y le formáis la guerra!


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