viernes, 25 de noviembre de 2011

Gran Confianza - Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag.


En Sueño Profético hablaban de la Confianza en Dios. Decían:

El Amor te da la Confianza. Mucho amar a Dios: mucha Confianza en Dios. Si tú Lo amas como Dios, Él hará que tú confíes en Él.

¿Cómo dejar el dueño del horno al hijo sin pan, cuando este hijo al padre quiera, no por padre y sí por amor? Siempre este hijo estará en comunicación con este padre, que dio amor y él albergó.

Dios da Amor, y si tú lo albergas, ya tienes la Confianza.

Dios no deja a los suyos, busca al que no Lo conoce, y no obliga al que no Lo quiere.

El Amor a Dios hace que te despreocupes de la preocupación que a la mayoría tiene preocupados.

El hombre no se ocupa de amar, por falta que este Amor le haga. Y Dios no deja al hombre, por ver si el hombre ama.

A Dios siempre se Le ve “El Dios”, el Dios que el hombre no ama.

Desperté, oí:

Cuando Dios no hace de Dios,
es cuando el hombre Lo llama,
Lo llama para ofenderlo,
y Dios entonces lo aparta.

Si Dios hiciera de Dios,
el mundo entero lloraba,
cuando viera que este Dios
con pena los castigaba.

La Confianza en Dios,
nadie te la puede dar,
tan sólo la da el Amor,
cuando es Amor de verdad.

Todo el que dice, ¡Dios mío,
espero Misericordia!,
antes de decir ¡Dios mío!,
ya tiene sitio en la Gloria.

Ama a Dios sin descansar,
que esto ya es confiar.

Gran Confianza tendrás
cuando ames de verdad.


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