miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sello de Dios - Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 30-31-32-33


En Sueño Profético decían:

¡Qué poco valor tiene lo material, y cuánto valor le da el hombre!
¡Qué corta es la vida material, y qué larga la da el hombre!
¡Qué sencillo es lo espiritual, y qué difícil lo pone el hombre!

No hay cosa más natural,
que te cuente de esta Gloria
el que traen para enseñar.

No le ves un aspaviento,
no le notas al contar
una cosa tan grandiosa,
que la pudieran pillar,
y ya sería diabólica.

Aquí tiene el hombre la prueba
de que estos Arrobos y Dictados
no pueden ser de cualquiera.

Que piense el literato
en esta Literatura.
Que piense el gran teólogo
en esta Teología.
Que piense el pecador
que pecó y ya no peca.
Que piense, el que pecando,
al oír al Profeta, deja.
Y ya, que piense el santo,
que santidad está viviendo,
y verá que estos Mensajes
bajan de Aquí, de este Cielo.

¿Cómo el hombre no ve
lo que dictan Aquí en el Cielo,
si tiene Sello de Dios,
para el malo y para el bueno?

Que el bueno, sufre después,
por el que nombró primero;
que el bueno da preferencia
para acarrear al Cielo.

Desperté, oí:

No tienes que buscar intérprete
que te pueda asegurar
que esto no es escrito del hombre,
que tú mismo lo verás.

Lo verás, cuando tú quieras saber
si Dios habla de verdad.

Lo verás, cuando tú pienses:
¡Culpa no tiene el Lugar!

Es más culpable el hombre
que después de él no amar,
quiere ponerle condena
al que amó antes de hablar.

Dios no elige, Dios no busca,
Dios no prefiere Lugar.

Dios, lo que siempre predica,
es siempre Palabra igual.

Ama a Dios antes que a nadie,
y al Prójimo, como a ti mismo.

Como el Prójimo es Dios,
por no faltar Dios allí,
es siempre estar Dios en ti,
tú en Dios.

Ama y Dios no te elige,
Dios lo que busca es Amor.

Amor que libre te deja,
Amor que antes Él te dio.

Elegido es Amor,
Amor que nunca faltó,
porque Dios coge el Lugar
que su Palabra aceptó.


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