martes, 22 de noviembre de 2011

La belleza me quería quitar - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 131-132


En Sueño Profético hablaban del pecado que se hizo porque te llevó el que estaba pecando, o el pecado que tú haces porque tú quieres pecado:

Esto es pecado, sin duda, pecado por no haber amado; Aquí refiere al primero del pecado.

Ya hablamos del segundo, el que hace los pecados sabiendo que Dios podía mandar su cuerpo a enterrar, sin que nadie más lo viera, ni sepultura poderle dar.

Dijo Magdalena:

¡Hay tantas formas de pecar! Pero yo sí aseguro, que pecar y pecar, es por no amar a Dios; lo mismo que pensar fecha para quitarte de pecar, esto no es amar.

Yo pequé porque no amé. Pero el día que sentí la Palabras de este Dios viviendo en suelo, no miré mi juventud, la adoración que los hombres me hacían, ni el dinero. Más de uno llegó a decirme: “Magdalena, deja unos años pasar, si aunque quieras ya ser buena, ya jamás lo serás. ¡Acaba tu gran hermosura! ¡Y a la vejez, bien está!”.

Yo me mordía los labios, y la belleza me quería quitar, y delante de mí tenía al Maestro nada más; al Maestro y a sus Palabras. Y al pensar en lo que había hecho, odio tenía a mi cuerpo, que a tantos hice pecar. Si yo hubiera sentido a Dios, no me sujeta la edad.

Desperté, oí:

Magdalena era joven
cuando dejó de pecar.

Bien dice que aquél que espera,
es por no sentir el Amor.

Decía uno pensando,
porque vivía en el pensar:
Si piensas arrepentirte
cuando llegue la vejez,
no pierdas tiempo pensando
que Dios no te da vejez.

Porque viviendo pensando:
“Yo peco y me quitaré”,
haces pecado más grande
que el que peca hasta la vejez.

Dios te perdona el pecado,
sin que lo nombres a Él.

La Magdalena lo dice,
que pecó sin conocer.


***