martes, 8 de noviembre de 2011

Intentar engañar a Dios - Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 63-64-65


En Sueño Profético hablaban del engaño. Decían:

El hombre, con facilidad engaña al hombre, que esa misma facilidad se le cambia en imposible engañar a Dios. Hombre listo en la Tierra: hombre necio en el Cielo. Si el hombre pensara en Él; si el hombre pensara en que nadie puede firmar por Él, le entraba dolor de cabeza por el pensar que no piensa. Si el hombre pensara que Dios es el Sol, el agua y el oxígeno, tenía delante siempre a Dios; Dios: Sol que da Luz a tu inteligencia; Dios: agua que mantiene tu materia; Y Dios: vida que el hombre le dice oxígeno. Si el hombre pensara en que todo esto es Dios, Poder suyo que le hace servicio al hombre, ¿cómo el hombre estaría queriendo engañar a Dios? Aquí se ve la creencia que el hombre tiene de Dios. Por eso, cuando Dios habla, el hombre siempre le aplica condena.

Dijo uno:

Si el hombre creyera que tiene que entregarle cuentas a Dios, ¿cómo insulta el Lugar que Dios habla en él?, no insultaba, buscaba y reverenciaba, por ser Palabra de Dios. El hombre no piensa en la muerte de la carne, que es pecado; tanto la adora y la quiere, que a Dios tiene retirado. Si el hombre pensara en Dios, no intentaba el engañarlo.

Desperté, oí:

Un niño, cuando anda solo,
puede engañar a la madre.

Un hombre con los 90,
menos que éste, para Dios, sabe.
Si el hombre supiera algo,
sabía que Dios todo sabe.

Sabía que lo secreto,
para Dios está en el aire.
Y lo del aire, del hombre,
Dios quiere que no vea nadie.

El hombre tiene delante
lo que el mismo hombre no sabe.

Siempre es más atrevido
el que a Dios no quiere amarle.

Dios sabe lo que tú sabes,
porque Dios, a este Saber,
te deja que lo maltrates.

Si el hombre supiera fijo
que nadie firma por Él,
buscaba dónde Dios habla
para pedirle el papel.


***